Esa
sombra huidiza y desorientada que vaga por la estación Termini de Roma tiene un
nombre: Brigitte. Un lugar de origen: el Congo. Una profesión: enfermera. Una
próspera clínica. Cuatro criaturas. Todo ello lo ha tenido que dejar atrás para
salvar poco más que su maltrecho cuerpo, ante las torturas que los militares de
su país le infligieron por un acto de desobediencia. Sólo cuando un sacerdote empieza
a hablarle y ella inicia un largo camino por casas de acogida, conventos, oficinas,
tribunales, consultas de abogadas y psiquiatras y, finalmente, la atención de
la novelista Melania G. Mazzucco, los
fragmentos de su cuerpo, de su alma, de su historia, comienzan a recomponerse.
Gracias a una sucesión de personas entregadas y su propia fuerza. Y al arte
literario de Mazzucco que, a través de numerosas conversaciones, reconstruye el
relato de Brigitte; un relato si no verdadero, sí verosímil: de acuerdo con las
normas de quienes deben decidir sobre su petición de asilo; de acuerdo con las
reglas de la novela. Estoy contigo, le
aseguran a Brigitte todas las buenas personas que facilitan su renacer. Esta
historia es, también, la suya.
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